All posts in Opinión

Las cinco revoluciones de la ciencia y la técnica que cambiarán el siglo

2
Diseño de brazo biónico en el futuro

La Humanidad sigue adormecida en un marco cultural y social heredado de tiempos más antiguos, anestesiada incluso, prendada de valores preindustriales que huelen a herencia de la tribu. Urge una gran transformación: la ciencia y la tecnología derivada lo han cambiado todo y ese abismo entre lo que fuimos y lo que deberíamos ser es la fuente de muchos de los problemas actuales. Este siglo verá el salto definitivo de nuestra especie a un nuevo nivel, mucho más ambicioso y radicalmente diferente a todos los anteriores. Como mínimo habrá cinco revoluciones en la ciencia y la técnica que cambiarán a su vez nuestra sociedad, nuestra cultura y la propia concepción del ser humano.

Los niños que nunca pisan las hormigas

El mundo se puede dividir de múltiples formas: por dimensiones, por ideologías, religión, actitud ante la vida, género, por algo tan infantil como la nacionalidad… Pero hay una división fundamental, aparentemente inocua o infantil pero que realmente divide a los seres humanos en dos grandes mitades cuando son niños: los que cuando ven a las hormigas las pisan las pisan y los que las observan fascinados. Tiene una explicación sencilla: el punto de vista que tendrá el sujeto en el futuro. 

Los (viejos) blancos tienen miedo

1

Nada como una gran recesión económica y el cambio de poderes en el mundo para poner en guardia a todos los nostálgicos de tiempos ya superados, cuando Occidente era quien gobernaba el mundo. Eso se acabó, y hay que adaptarse. Los que no lo hacen se agarran, desesperados en su ceguera e incapacidad, a los viejos demonios con tupé o melena como Trump o Le Pen.

Ante todo, mucha calma

Nada entorpece más cualquier tipo de voto o decisión que el miedo, la rabia o la creencia en algo. Nada es más tóxico para el progreso que pensar en el hoy en lugar del mañana. Nada puede ser tan problemático como para postergar cierto grado de racionalidad. De lo contrario se termina justo donde quieren los que te fustigan: da igual que sean las elecciones, un atentado o el chantaje emocional de alguien.

¿Y ahora, que, Britania?

Ya está: los británicos han votado y han decidido irse de la Unión Europea. A partir de aquí puede pasar cualquier cosa, pero desde luego la sacudida va a tener repercusiones en toda Europa y en el mundo. Este planeta es una red interconectada, ya no existe eso llamado “independencia” y sólo los peligrosos ingenuos (los que siempre ayudan a los malvados con su estupidez) creen que puede ser bueno. De todas formas vamos a intentar vaticinar algo: cosas buenas, malas y consecuencias del Brexit.

Cuatro esquinas para el Rey

Ha muerto Mohammed Ali, nacido Cassius Clay y renacido como luchador incansable para definirse a sí mismo por sí mismo, icono de una Norteamérica que se resistía a ser la nación cristiana blanca que querían sus élites, y sobre todo uno de los seres más contradictorios y épicos que nunca han pasado por el deporte.

Ucronía: si España fuera como Suiza…

Una de las cosas más divertidas de este mundo es jugar al “¿Y sí…?”, ese ejercicio de ucronía continuo en el que fantaseamos qué pasaría si esto hubiera sido aquello, si en lugar de tomar aquella decisión aquel día hubiéramos tomado la otra. Es tan divertido que incluso hay un subgénero literario y cinematográfico entero para recrearlo, y que arrancó con ‘El hombre en el castillo’ de Philip K. Dick. Pero esa es otra historia. Ahora vamos a hacer ucronía: ¿qué pasaría si España fuera como Suiza, si hubiese, en algún momento de su Historia, quizás el siglo XVIII o XIX, optado por ese camino confederal y democrático hasta la extenuación?

Ni trabajo seguro, ni patrón inteligente

Tenemos un problema muy serio: una mayoría de empresas españolas siguen el dictado del cliché de Juan Rosell de trabajo barato e ineficaz; pagan mal, tratan peor y no piensan en el futuro. El resultado es que, salvo las más grandes, las empresas españolas son un espejo de todo lo que no hay que hacer. El siglo XXI será el de los trabajadores avanzados y proactivos, no el de los esclavos de usar y tirar que los clichés ibéricos buscan.