Los (viejos) blancos tienen miedo

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Nada como una gran recesión económica y el cambio de poderes en el mundo para poner en guardia a todos los nostálgicos de tiempos ya superados, cuando Occidente era quien gobernaba el mundo. Eso se acabó, y hay que adaptarse. Los que no lo hacen se agarran, desesperados en su ceguera e incapacidad, a los viejos demonios con tupé o melena como Trump o Le Pen.

Ante todo, mucha calma

Nada entorpece más cualquier tipo de voto o decisión que el miedo, la rabia o la creencia en algo. Nada es más tóxico para el progreso que pensar en el hoy en lugar del mañana. Nada puede ser tan problemático como para postergar cierto grado de racionalidad. De lo contrario se termina justo donde quieren los que te fustigan: da igual que sean las elecciones, un atentado o el chantaje emocional de alguien.

¿Y ahora, que, Britania?

Ya está: los británicos han votado y han decidido irse de la Unión Europea. A partir de aquí puede pasar cualquier cosa, pero desde luego la sacudida va a tener repercusiones en toda Europa y en el mundo. Este planeta es una red interconectada, ya no existe eso llamado “independencia” y sólo los peligrosos ingenuos (los que siempre ayudan a los malvados con su estupidez) creen que puede ser bueno. De todas formas vamos a intentar vaticinar algo: cosas buenas, malas y consecuencias del Brexit.

Cuatro esquinas para el Rey

Ha muerto Mohammed Ali, nacido Cassius Clay y renacido como luchador incansable para definirse a sí mismo por sí mismo, icono de una Norteamérica que se resistía a ser la nación cristiana blanca que querían sus élites, y sobre todo uno de los seres más contradictorios y épicos que nunca han pasado por el deporte.

Ucronía: si España fuera como Suiza…

Una de las cosas más divertidas de este mundo es jugar al “¿Y sí…?”, ese ejercicio de ucronía continuo en el que fantaseamos qué pasaría si esto hubiera sido aquello, si en lugar de tomar aquella decisión aquel día hubiéramos tomado la otra. Es tan divertido que incluso hay un subgénero literario y cinematográfico entero para recrearlo, y que arrancó con ‘El hombre en el castillo’ de Philip K. Dick. Pero esa es otra historia. Ahora vamos a hacer ucronía: ¿qué pasaría si España fuera como Suiza, si hubiese, en algún momento de su Historia, quizás el siglo XVIII o XIX, optado por ese camino confederal y democrático hasta la extenuación?

Ni trabajo seguro, ni patrón inteligente

Tenemos un problema muy serio: una mayoría de empresas españolas siguen el dictado del cliché de Juan Rosell de trabajo barato e ineficaz; pagan mal, tratan peor y no piensan en el futuro. El resultado es que, salvo las más grandes, las empresas españolas son un espejo de todo lo que no hay que hacer. El siglo XXI será el de los trabajadores avanzados y proactivos, no el de los esclavos de usar y tirar que los clichés ibéricos buscan.

Manual del lector selectivo que intenta ser mejor persona (o sobrevivir al menos)

Los libros son llaves que abren puertas, dentro de la mente y hacia el mundo. Cada uno es una de las muchas caras de la realidad, y para cada necesidad hay una respuesta. Por eso, modestamente, vamos a intentar apuntar unas cuantas llaves que os vendrán bien, aunque cada juicio individual es un mundo en sí mismo y probablemente la mayoría no estará de acuerdo. Pero para eso la opinión es libre.

Inútiles

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Una sola cosa se les pidió: sacar del poder a los mismos que durante cuatro largos años habían socavado el Estado del Bienestar mínimo que había en España, y si tenían tiempo y neuronas, ofrecer alguna vía de desarrollo alternativo para una sociedad agotada y arruinada. Pero no, es mucho mejor seguir agarrado a la ideología, a los principios propios que al interés del pueblo. La “nueva” clase política que es calcada a la vieja: inútil. No hay nada peor que decirle, sin vulnerar la Ley Mordaza vigente, a personas cuyo único cometido en la vida es ser útiles.