Manual del lector selectivo que intenta ser mejor persona (o sobrevivir al menos)

Los libros son llaves que abren puertas, dentro de la mente y hacia el mundo. Cada uno es una de las muchas caras de la realidad, y para cada necesidad hay una respuesta. Por eso, modestamente, vamos a intentar apuntar unas cuantas llaves que os vendrán bien, aunque cada juicio individual es un mundo en sí mismo y probablemente la mayoría no estará de acuerdo. Pero para eso la opinión es libre.

Inútiles

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Una sola cosa se les pidió: sacar del poder a los mismos que durante cuatro largos años habían socavado el Estado del Bienestar mínimo que había en España, y si tenían tiempo y neuronas, ofrecer alguna vía de desarrollo alternativo para una sociedad agotada y arruinada. Pero no, es mucho mejor seguir agarrado a la ideología, a los principios propios que al interés del pueblo. La “nueva” clase política que es calcada a la vieja: inútil. No hay nada peor que decirle, sin vulnerar la Ley Mordaza vigente, a personas cuyo único cometido en la vida es ser útiles.

Si no cuentan lo que tú quieres, mata al mensajero

España es un país donde se mata al mensajero, sea sincero o no, esté dominado o no por su empresa. El último ejemplo es la crítica de Pablo Iglesias contra un periodista de El Mundo, un buen ejemplo de que no importa quién sea el supuesto ofendido de turno, todos, independientemente de su ideología o condición, no soportan las críticas. Lo malo es que esos mismos medios enajenados con Pablo Iglesias no mueven un dedo cuando son otros los que zapatean sobre la dignidad del oficio periodístico. 

Cervantes: extraño y olvidado

No hay dinero para nada, para nadie. Ni para celebrar a Cervantes como se merece. Si en lugar de ser español hubiese sido francés, alemán o británico todo el planeta retumbaría con el aplauso cerrado, las ediciones, conferencias, exposiciones y mil fiestas culturales más. Pero las penurias económicas son fáciles de combatir: sólo hace falta leer. Pero eso es todavía exigir más que una bolsa de monedas.

Europa, el ídolo caído

Es la segunda vez que escribimos esto, y cada vez hay que hacerlo con más tristeza. Europa ha muerto por suicidio colectivo de sus ciudadanos, incapaces de avanzar al compás del mundo, ensimismados en su nacionalismo, tópicos, racismo y falta de ambición. Ha olvidado los valores que la hicieron grande y diferente, y al hacerlo traiciona su naturaleza. Eso es morir.

No eres dueño de tu destino… (y lo sabes)

Una reciente conversación con una mujer sabia dejó bien claro que el azar, en todas sus facetas (descontrol, combinación aleatoria, incapacidad humana de prever nada) es el auténtico modus operandi del universo. El cerebro humano se engaña a sí mismo, proyecta una sombra falsa de control sobre la vida que en realidad no existe. No eres dueño de tu destino. Y lo peor de todo es que lo sabes.

¿Brexit sí, o Brexit no?

Hay dos formas de afrontar la victoria de David Cameron para sacar parcialmente a Reino Unido del cogollo europeo: en negativo, porque abre brecha en el núcleo de valores comunes de la unión y por ahí se puede colar de todo hasta quebrar la UE, o en positivo, con la esperanza de que Cameron pierda el referéndum del 23 de junio, Londres se vaya de la UE y nos libremos de una maldita vez de los ingleses euroescépticos. Vamos a ver pros y contras de las dos posibilidades.

Cervantes no tiene a nadie para recordarle

Miguel De Cervantes

Al manco de Lepanto le pasa algo muy común: que de tan clásico que es se le entierra. Resulta curioso que el mayor acto de promoción de su figura fuera la recolocación de sus huesos, un tipo de necrofilia muy sutil por parte de un gobierno que apenas tiene pensado recordarle 400 años después de su muerte, en paralelo al “otro”, William Shakespeare.